Disfrutar de la dieta

Creado El 29 Marzo, 2013 | 0 Comentarios

Disfrutar de la dieta

Antes de empezar a comer es importante tener en cuenta dos aspectos: cuándo se alcanza el nivel de saciedad y si el plato me resulta atractivo. Esto nos ayudará a disfrutar de la dieta. El nivel de saciedad depende fundamentalmente de dos factores que informan al centro del apetito: el nivel de glucosa en sangre y la dilatación gástrica. El nivel de glucosa máximo se alcanza media hora después de haber ingerido el último bocado, por tanto, hasta que no haya transcurrido media hora de haber terminado de comer no sentiremos en su totalidad la saciedad que nos ha generado esa comida. La dilatación gástrica va a depender no sólo del volumen del plato, sino también de la cantidad de líquido ingerido. Puede ocurrir que bebamos mucho líquido y nos haga interrumpir la comida cuando no habíamos terminado. También puede ocurrir que tomemos platos poco voluminosos pero con un contenido graso importante y, dado que la grasa retarda el vaciado gástrico, tardará más tiempo en pasar la glucosa a sangre y como el contenido del estómago no es muy voluminoso, inicialmente tendremos la sensación de no estar saciados, sin embargo más tarde nos sentiremos pesados por la grasa. Por estas razones es importante tener claro antes de empezar a comer cuáles son los alimentos que vamos a tomar y no dejarnos llevar por la saciedad momentánea. Yo lo expreso diciendo que “hay que tener la cabeza puesta” antes de sentarnos a la mesa, tanto en el restaurante, como en casa, como si vamos invitados a otra casa. Además, siempre habrá alimentos que nos atraigan más que otros por lo que, tendremos que planificar una combinación y presentación que nos resulte atractiva. Como ejemplo podemos plantearnos determinadas verduras que por sí solas no nos entusiasman, pero si las combinamos con algo de arroz o pasta y jamón, gambas, salmón ahumado, queso, carne troceada, etc; podremos tomarlas e incluso disfrutar con ellas y habremos ingerido una comida completa y equilibrada. Otra modalidad sería combinar las verduras con bechamel elaborada con poca grasa y leche desnatada o semidesnatada y un poco de queso rallado, gratinando. Así podríamos poner muchos ejemplos...

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Comer hasta tres huevos al día puede mejorar el colesterol

Creado El 26 Marzo, 2013 | 4 comentarios

Comer hasta tres huevos al día puede mejorar el colesterol

Así lo evidencia un estudio publicado en la revista Metabolism realizado en la University of Connecticut (Estados Unidos) con hombres y mujeres de mediana edad con síndrome metabólico, esto es, de cintura grande, triglicéridos altos, colesterol HDL bajo, presión arterial alta y azúcar elevado en sangre. Se crearon dos grupos para realizar el estudio: Un grupo consumieron tres huevos enteros al día, el otro una cantidad equivalente de sustituto de huevo sin colesterol como parte de una dieta para bajar peso restringida en carbohidratos. Al cabo de doce semanas, ni el colesterol total ni el colesterol LDL (el malo) habían aumentado en ninguno de los dos grupos, los triglicéridos habían disminuido en ambos y el colesterol HDL (el bueno) se había incrementado, siendo mayor esta elevación en los que habían consumido yema de huevo; resultando que la relación LDL/HDL disminuía más en los que habían consumido yema de huevo, lo que supone un mayor beneficio para la...

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A dieta: qué comer en un restaurante

Creado El 24 Marzo, 2013 | 0 Comentarios

A dieta: qué comer en un restaurante

Cuando uno va al restaurante, la elección del menú estará en función de varios factores, no sólo de sus ingredientes (que, a priori, pueden ser excelentes por el equilibrio de los nutrientes que contenga). Sin embargo, en muchas ocasiones ese equilibrio se echa a perder por el exceso de grasa (aceites, nata, mantequilla) que se ha utilizado para cocinarlo. Por ejemplo: un revuelto de trigueros o de setas puede ser un plato muy adecuado, pero habrá que tener en cuenta que un revuelto implica que se habrá empleado, por regla general, más aceite de lo debido, lo que determinará que, casi con seguridad, esa comida nos hará ganar peso. ¿Qué podemos pedir en un restaurante para no engordar? No es tan complicado seguir la dieta en restaurantes. Primer plato • Ensaladas sin aliño, condimentándolas uno mismo. • Otra posibilidad son las verduras a la parrilla sugiriendo moderar la utilización de la grasa, o bien pedir verduras a la brasa. • Otra alternativa es el popurrí de verduras asadas, como la escalibada (un plato de origen catalán), la pipirrana nerjeña, etc. Sólo habrá que advertir al camarero que no se aliñe previamente, permitiendo que sea uno mismo quien dosifique la cantidad de aceite. Respecto a la posibilidad de compartir varias entradas con el resto de los comensales, si están dentro de los platos citados, no hay problema. El peligro está en la dificultad de cuantificar el volumen ingerido y poder abstenerse de aquellos que no convengan para la dieta. Segundos platos • Pescados y carnes a la plancha y parrilla, • Los pescados y las carnes en salsa son válidos, no tomando la salsa o, al menos, no mucha cantidad. Incluso los pescados rebozados se pueden pedir con la condición de retirar la capa externa para evitar un contenido graso elevado y no tomar aceites recalentados una y otra vez, que no son nada recomendables. • Mariscos, moluscos, cefalópodos (pulpo, calamares…) al vapor o a la plancha. En lo referente a las carnes a la plancha es importante hacer alguna matización. En general, en los restaurantes llamados asadores es frecuente la utilización de carnes de origen gallego o centroeuropeo, con especial prevalencia de las de tipo entreverado, es decir, con grasa intercalada en la carne, que será más difícil de separar. En cambio, las carnes más magras son una opción más acertada siempre y cuando la grasa periférica no sea abundante, pues ésta aportaría más calorías. Independientemente del tipo de restaurante, según las piezas, habrá mayor o menor cantidad de sebo: un solomillo siempre tendrá menos que un chuletón. Las carnes blancas y las de aves (sin la piel) son las menos calóricas. A lo largo de la semana debemos tomar al menos dos veces pescado azul (salmón, pez espada, bonito, atún, boquerones, sardinas, caballa, palometa, salmonetes, jurel…). Las carnes rojas de herbívoros (vacuno, cordero) no deberán consumirse más de...

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Dietas según la edad

Creado El 20 Marzo, 2013 | 2 comentarios

Dietas según la edad

Dietas según la edad: a lo largo de la vida las necesidades nutricionales van cambiando y, por tanto, debemos considerar varios factores. Hasta los 18 años el cuerpo está en una fase anabólica, es decir, fabricando estructuras y tejidos, lo que determina que parte de la energía que se consuma se emplee en generar materia De los 18 a los 25 aún se está en esa fase pero a un ritmo mucho más lento. De los 25 a los 40 se está en un periodo estable en el que no se destruye materia, salvo la necesaria para reponer tejidos. Esto implica que las necesidades calóricas hasta los 25 años son bastante mayores que a partir de los 40 años. De ahí en adelante cada década hay que disminuir un 10% de las calorías necesarias para mantener el organismo sin engordar. Esta disminución de calorías no es absoluta, sino que determinados nutrientes son requeridos en mayor cantidad. Por ejemplo, en el caso de las mujeres en el periodo perimenopáusico, las necesidades de calcio aumentan para mantener una densidad ósea adecuada y, tanto hombres como mujeres, necesitan una mayor cantidad de antioxidantes (vitamina C., selenio,...

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Los Ácidos Grasos omega 3 del pescado azul tienen efectos antihipertensivos

Creado El 9 Marzo, 2013 | 0 Comentarios

Los Ácidos Grasos omega 3 del pescado azul tienen efectos antihipertensivos

Científicos del Hospital Universitario Friedrich Schiller, de Jena (Alemania), han descifrado el impacto antihipertensivo de los ácidos grasos Omega 3 del pescado azul, debido fundamentalmente a ácidos grasos como el docosahexaenoico, que se produce principalmente en los pescados grasos, como el arenque, el salmón y la caballa. Este ácido graso “da lugar a una expansión de los vasos sanguíneos y, en consecuencia, a una disminución de la presión arterial”. Sin embargo, estos efectos no se producen en suplementos alimenticios que contengan ácidos grasos Omega 3. De hecho, se produce el efecto contrario y provoca “efectos contraproducentes”, según afirma el Dr.  Michael Bauer, uno de los autores de este...

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