Los españoles consumen la mitad de la fibra que recomienda la OMS

Creado El 18 Agosto, 2016 | 0 Comentarios

Los españoles consumen la mitad de la fibra que recomienda la OMS

Los hábitos alimentarios están cambiando, y por eso desde Dieta Luzón hacemos hincapié en la importancia de seguir una dieta mediterránea, equilibrada y saludable. Según el estudio ANIBES, cada vez los españoles nos estamos uniendo más a los patrones de dieta anglosajona, y el consumo de fibra ha caído a la mitad de la cifra recomendada por la OMS hasta los 12,7 gramos diarios. El aumento del consumo de carne, asegura la Fundación Alimentación Saludable, tiene la culpa. ¿Cuáles son las principales fuentes alimentarias? Verduras, hortalizas, pan y fruta. Y en el caso de los niños, el pan ocupa el primer lugar. “Este escenario no es lo deseable. El pan no es una fuente de fibra, pero se consume en grandes volúmenes. Lo ideal sería que los niños comieran más verduras o legumbres”, afirma Jesús Román, presidente de la Fundación Alimentación Saludable. La alimentación de los más pequeños se está descuidando. Por ejemplo, el caso de los comedores escolares, con un papel básico en este tema: “debieran funcionar como un recurso educativo, donde los niños conozcan distintos alimentos y sociabilicen con ellos y no una herramienta para llenar la tripa como operan hoy”, critica Román. Además, la carne ha pasado a ocupar un lugar principal en la alimentación diaria, lo que ha dejado en segundo puesto a los vegetales. Por suerte, queda un sector que sigue preocupándose por la dieta: “El mayor interés en comer bien está en los individuos cercanos a los 40 años, que tienen una mejor capacidad adquisitiva y se preocupan por la salud de la familia”, explica Román. Más información: Las dietas ricas en fibra aumentan la esperanza de vida Aumentar el consumo de fibra vegetal reduce el riesgo de ictus...

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El cerebro se protege ante la dieta con exceso de grasas

Creado El 9 Agosto, 2016 | 0 Comentarios

El cerebro se protege ante la dieta con exceso de grasas

La investigadora y profesora de la Facultad de Farmacia y Nutrición Maite Solas ha publicado un artículo científico, junto con un grupo de investigación del Max-Planck-Gesellschaft (Alemania), en el que se explica cómo el cuerpo, ante una dieta con exceso de grasas, pone en marcha un mecanismo de protección del cerebro para evitar que una mala alimentación pueda dañar a este órgano vital. Solo 72 horas después de comenzar una dieta con exceso de grasa el cerebro capta menos glucosa de la que necesita para su funcionamiento normal. “Entonces comienza a desencadenarse un conjunto de procesos que de algún modo sacrifican el resto del cuerpo para que la inflamación asociada a la obesidad afecte al organismo pero no al cerebro“, explica Solas. Hasta ahora, solo se había buscado la solución a la inflamación periférica, es decir, la del organismo que deriva del exceso de peso. Este estudio demuestra que este proceso podría ser positivo, ya que realmente es un mecanismo de protección para mantener a salvo las funciones de este órgano vital: “Tal y como hemos descubierto, la inflamación periférica en la obesidad es necesaria -una especie de mal menor- para mantener a salvo al cerebro, debido a la importancia de este órgano”. En este trabajo, se ha comprobado cómo la proteína GLUT1, ante una alimentación con exceso de grasas, deja de expresarse en la barrera que separa el cerebro del sistema circulatorio, lo que resulta esencial para la captación de glucosa cerebral. “Esa glucosa es esencial para que cerebro funcione bien y no haya deterioro cognitivo. De hecho, nuestra investigación resulta de gran interés en enfermedades como el Alzheimer, ya que de ella se deriva que una persona que sintetice menos proteína VEGF tendría debilitado el mecanismo de protección natural del cerebro. Esto, además, coincide con que la obesidad es un factor de riesgo para desarrollar esta enfermedad”, subraya la doctora en Farmacia de la Universidad de Navarra. Su trabajo confirmó, además, que después de tres semanas el mecanismo de protección se ha instaurado y el cerebro vuelve a recibir la glucosa que requiere. Asimismo, el efecto inflamatorio en el resto del cuerpo también se ha asentado: “En nuestro estudio sometimos a los ratones a una dieta con un 70% de grasas, lo que resulta casi imposible en humanos. No obstante, sirvió para que comprobáramos los procesos de protección que se desencadenan”. En el caso de las personas, algunos estudios parecen indicar que un cambio en la dieta y en los patrones de vida pueden ayudar a revertir la inflamación asociada a la obesidad. “No obstante, también se sabe ya que algunos órganos vitales pueden quedar seriamente dañados tras periodos prolongados con dietas inadecuadas”, culmina la...

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