La dieta mediterránea mejora la calidad del sueño en adultos mayores de 65 años

Creado El 25 septiembre, 2018 | 0 Comentarios

La dieta mediterránea mejora la calidad del sueño en adultos mayores de 65 años

Seguir una dieta mediterránea puede ayudar a mejorar la calidad del sueño en adultos entre los 65 y 75 años de edad, según una investigación realizada por la Universidad de Harokopio (Atenas, Grecia) llevada a cabo en más de 1600 adultos y publicado published online  el 5 de Septiembre en Geriatrics and Gerontology International La autora principal de este estudio, Mary Yannakoulia, profesora asociada de nutrición y comportamiento alimentario en el Departamento de Nutrición y Dietética de la Facultad de Ciencias de la Salud y Educación de la Universidad de Harokopio, apunta que los hallazgos del presente estudio muestran que la calidad del sueño, más que la duración del mismo, se asocia positivamente con la adherencia a la dieta mediterránea en una gran muestra de adultos de 65 años o más. Hasta ahora se ha asociado la adherencia a un patrón dietético de tipo mediterráneo con múltiples efectos beneficiosos en las personas mayores, incluyendo la prevención del deterioro cognitivo. Este trabajo apunta a que también sería bueno para los hábitos de sueño de los adultos mayores. Esta investigación se ha hecho con un enfoque tanto de la dieta en su conjunto como del estado cognitivo de los participantes, Para ello, contaron con participantes del estudio longitudinal helénico de investigación del envejecimiento y la dieta, diseñado para estimar la incidencia del deterioro cognitivo, el Alzheimer y otros tipos de demencia en la población griega. En total, contaron con 1639 participantes que proporcionaron información sobre su dieta del mes anterior y patrones de sueño. Se dividió a los participantes en tres grupos en función de la adherencia a la dieta mediterránea. Se observó que aquellos con menor seguimiento de la dieta mediterránea tenían una peor calidad del sueño respecto a aquellas personas con una adherencia media y alta a este tipo de dieta. Además, se observó que no había diferencias entre hombres y mujeres pero sí con la edad. En participantes mayores de 75 años, la adherencia a la dieta mediterránea no tenía ningún efecto sobre la calidad del sueño. Aunque este estudio no puede establecer las relaciones causales, sí que sirve para “establecer hipótesis para futuras investigaciones”. Una de las posibilidades sería que la mala calidad del sueño está relacionada con niveles altos de inflamación y oxidación y este tipo de dieta tiene un alto contenido en sustancias antiinflamatorias y antioxidantes. Por otra parte, hay alimentos en el patrón dietético mediterráneo, como las aceitunas, algunos pescados o frutas de temporada, que son una buena fuente de melatonina, una neurohormona que modula los ritmos circadianos, lo que contribuye a mejorar la calidad del...

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La alimentación saludable y el ejercicio regular disminuyen la necesidad de medicación en hipertensos 

Creado El 19 septiembre, 2018 | 0 Comentarios

La alimentación saludable y el ejercicio regular disminuyen la necesidad de medicación en hipertensos 

Un estudio llevado a cabo en la Facultad de Medicina de la Universidad de Carolina del Sur, liderado por Alan Hinderliter, y presentado en la “Joint Hypertension 2018 Scientific Sessions” de la Asociación Americana del Corazón, celebrada en Chicago, muestra que, tras 16 semanas de modificaciones en el estilo de vida de hombres y mujeres hipertensos, disminuía notablemente la necesidad de medicación para el control de la hipertensión. Estas modificaciones consisten en llevar a cabo una dieta tipo DASH (Dietary Approaches to Stop Hypertension), basada en el consumo de frutas, verduras y lácteos bajos en grasa y en moderar el consumo de carnes rojas, sal y dulces y en la práctica de ejercicio de forma regular. El estudio se llevó a cabo con 129 hombres y mujeres de entre 40 y 80 años con sobrepeso u obesidad y presión arterial alta (entre 130-160 de sistólica/80-99 mmHg de diastólica). Ninguno de ellos tomaba ningún tipo de medicación para disminuir la presión sanguínea cuando comenzaron en la investigación, aunque la mitad de ellos era candidatos para comenzarla. Cada uno de los participantes fue asignado de manera aleatoria con un tipo de intervención con una duración de 16 semanas. A uno de los grupos se les sometió a un cambio en el contenido de la dieta, un programa de control de peso y ejercicio supervisado tres días a la semana. A otro grupo se les cambió únicamente la dieta. El último grupo no realizó ningún cambio en su estilo de vida. Al terminar la investigación, pasadas 16 semanas, se comprobó que los participantes del primer grupo habían perdido más de 8 kilos y reducido la presión arterial en 16mmHg sistólica y 10 mmHg diastólica. La presión arterial de aquellos que solo cambiaron el plan de alimentación, disminuyó, pero menos: 11 mmHg sistólica/8 mmHg diastólica. Sin embargo, en el grupo que no cambió sus hábitos de alimentación apenas disminuyó su presión arterial. En cuanto a la medicación, únicamente el 15% de los pacientes que habían cambiado su dieta y su actividad física necesitaba medicamentos antihipertensivos después de 16 semanas. En el segundo grupo, el 23% siguió necesitando medicación. En el último grupo, el que no realizó ningún cambio en sus hábitos, no se apreció ningún cambio favorable en cuanto a la posibilidad de restringir la medicación. Para el investigador, estos resultados apuntan a que los cambios en el estilo de vida también favorecerían a personas con riesgo de enfermedades cardiovasculares y a aquellos que ya toman medicamentos antihipertensivos, aunque será necesario llevar a cabo más estudios para...

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Los suplementos de ácidos grasos omega-3 no mejoran la salud cardiovascular

Creado El 30 julio, 2018 | 0 Comentarios

Los suplementos de ácidos grasos omega-3 no mejoran la salud cardiovascular

¿Es conveniente tomar suplementos de omega-3 para mejorar nuestra salud? Según un estudio realizado por la Universidad de East Anglia (Reino Unido), no reducen el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, muertes por enfermedad coronaria, derrames cerebrales o arritmias cardiacas. Lee Hooper, el autor principal de este trabajo afirma que “los médicos deben saber que, a menos que haya una necesidad específica de reducir los triglicéridos, no hay razón para alentar el uso de suplementos de omega-3. Además, añade, “sería mejor que los pacientes gastaran dinero en comer bien o mantenerse en forma”. Para llegar a esta conclusión, se revisaron los datos de 79 estudios que abarcaban a más de 112.000 personas. Se trataba de estudios de entre 12 y 72 meses de duración llevados a cabo en adultos con diversos grados de riesgo cardiovascular. En la mayoría de estudios se les suministraba suplementos de LCn3 (Ácidos grasos de cadena larga eicosapentanoico y docosahexanoico) mediante cápsulas. En otros se comparaba la ingesta de alimentos enriquecidos con LCn3 o ALA (Ácido Alfa Linolénico)  frente a placebo o, simplemente, una dieta habitual. En todos los casos se encontró poco o ningún efecto tras el aumento de la ingesta de LCn3 en la mortalidad por todas las causas, si se comparaba con aquellos sujetos que habían consumido placebo o seguían una dieta habitual. Tampoco se pudo comprobar que mejorase la mortalidad cardiovascular, los eventos cardiovasculares, la enfermedad coronaria o los accidentes cerebrovasculares. Sí se apreció que las grasas omega-3 reducen los triglicéridos a largo plazo y también aumentan ligeramente el colesterol HDL (el bueno), pero “no parece que haya otros efectos sobre la salud”, comenta Hooper. Por otra parte, no hay que olvidar que la grasa de pescado tiene potenciales efectos adversos, como la toxicidad por altos niveles de mercurio y que las grasas omega 3 pueden aumentar el tiempo de hemorragia o disminuir la respuesta inmunitaria normal. A la vista de los resultados, Hopper afirma que, para reducir el riesgo cardiovascular, es más interesante centrarse en las intervenciones del estilo de vida que sí funcionan: seguir una dieta de alta calidad, moderación en el consumo de alcohol, no fumar y mantenerse activo y en...

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Peligros de los envases y aditivos alimentarios

Creado El 27 julio, 2018 | 0 Comentarios

Peligros de los envases y aditivos alimentarios

La Academia Americana de Pediatría acaba de publicar en Pediatrics un informe sobre la necesidad de revisar las políticas reguladoras para proteger a la población de los efectos fisiológicos y cognitivos de los envases y aditivos alimentarios, ya que consideran que los criterios de seguridad actuales son simplistas y están anticuados; siendo la población infantil la más vulnerable, dado que la exposición a estas sustancias en los niños es proporcionalmente mayor al tener menor peso que un adulto y tener sus órganos de detoxificación aún inmaduros. Muchas de estas sustancias no han sido evaluadas suficientemente, o no se ha contemplado sus efectos como disruptores endocrinos (capacidad de alterar el equilibrio hormonal), o sobre el desarrollo del cerebro, y sus repercusiones sobre la salud infantil aún son desconocidas. Por parte del consumidor, conviene recordar que es aconsejable decantarse por las frutas y vegetales frescos, limitar el consumo de comidas altamente procesadas y evitar calentar en el microondas bebidas o platos en envases de plástico. Existen dos categorías genéricas de aditivos: Aditivos indirectos, que se refieren a las sustancias contenidas en los materiales en contacto con la comida, como adhesivos, pigmentos, revestimientos, papel, cartón, plástico y otros polímeros. Los Aditivos directos incluyen colorantes, conservantes y potenciadores del sabor añadidos a los alimentos durante su procesado. En ambas categorías, los autores han identificado los seis tipos de aditivos más peligrosos, basándose en la evidencia recopilada hasta la fecha: –Bisfenoles: Utilizados en la manufactura de recipientes de comida y botellas, estos compuestos se han asociado con disrupción endocrina y del desarrollo neurológico, actividad obesogénica, modificación del momento de la pubertad, disminución de la fertilidad, alteraciones neurológicas y del desarrollo inmunológico. Un Bisfenol, el Bisfenol A, ya se ha prohibido en la fabricación de biberones y vasitos para bebés. –Ftalatos: Presentes en el film de plástico, en las pajitas de plástico y en envases plásticos, también se han asociado con la disrupción endocrina y actividad obesogénica, asimismo afectan al desarrollo sexual de los varones, pueden contribuir a generar obesidad infantil, resistencia a la insulina y también enfermedad cardiovascular. –Perfluoroalquilos: Se utilizan en la manufactura de papel de horno y envases de cartón. Se han asociado con inmunosupresión, disrupción endocrina, alteración de la función tiroidea y bajo peso al nacer. –Perclorato: Se añade a menudo a los envases de comida seca para controlar la electricidad estática. Se ha demostrado que altera la producción de hormona tiroidea, pudiendo afectar la función cognitiva en los recién nacidos, particularmente si la madre ha estado expuesta en el primer trimestre de embarazo. –Nitratos y Nitritos: Son aditivos directos en los alimentos que se utilizan como conservantes y potenciadores del color en carnes curadas y procesadas, pescado y queso. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer los clasificó en 2006 como “probable carcinógeno humano”. Existe una preocupación desde hace mucho tiempo relativa a su uso porque se han asociado...

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El consumo de grasas lácteas no se relaciona con enfermedades cardiacas y cerebrovasculares

Creado El 23 julio, 2018 | 0 Comentarios

El consumo de grasas lácteas no se relaciona con enfermedades cardiacas y cerebrovasculares

En los últimos años, los lácteos han sido un grupo de alimentos con mala fama. Un estudio, llevado a cabo por el Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas (Houston, EEUU), señala que no existe relación significativa entre el consumo de grasas lácteas, presentes en la leche entera, el yogur, el queso o la mantequilla, y la aparición de enfermedades cardiacas y cerebrovasculares. Este trabajo, publicado en el American Journal of Clinical Nutrition, incluso concluye que ciertos tipos de grasas lácteas pueden contribuir a evitar que se sufra un ictus grave. Marcia Otto, la principal autora de la investigación, afirma que “nuestros hallazgos no sólo respaldan, sino que también fortalecen significativamente, la creciente evidencia que sugiere que la grasa láctea, contrariamente a la creencia popular, no aumenta el riesgo de enfermedad cardiaca o mortalidad general en personas mayores. Los resultados apuntan a que un ácido graso presente en los lácteos puede reducir el riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular, particularmente por ictus”. En este estudio se ha evaluado durante 22 años la relación de los biomarcadores de los ácidos grasos presentes en la grasa láctea con la enfermedad cardiaca y la mortalidad. Analizaron datos de cerca de 3.000 adultos mayores de 65 años y se midieron los niveles plasmáticos de tres ácidos grasos diferentes de productos lácteos en 1992, seis y 13 años más tarde. Se observó que ninguno de los tipos de ácidos grasos estaba asociado a la mortalidad total. Es más, uno de ellos estaba relacionado con una menor incidencia de muertes por enfermedades cardiovasculares. Aquellas personas con niveles más altos de estos ácidos grasos contaban con un 42% menos de riesgo de morir por ictus. Estos resultados evidencian la necesidad de revisar la orientación dietética actual sobre los productos lácteos enteros, que son fuentes ricas en nutrientes como calcio y potasio, esenciales para la salud no sólo durante la infancia sino también a lo largo de la vida, siendo un excelente alimento para prevenir la desnutrición y la osteoporosis. Por otra parte, los lácteos bajos en grasa con frecuencia llevan importantes cantidades de azúcar, lo que puede provocar una mala salud cardiovascular y metabólica. Este trabajo contribuye a aportar una información rigurosa a los consumidores, expuestos a tanta información diferente y conflictiva sobre la dieta, en este caso, en relación con las grasas. La autora afirma que “es importante contar con estudios sólidos para que las personas puedan tomar decisiones más informadas basadas en hechos científicos en lugar de...

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