La alimentación puede ayudar en los inicios del Alzheimer

Creado El 2 marzo, 2015 | 0 Comentarios

Una alimentación que incluya componentes básicos de la dieta mediterránea ayuda a mejorar la cognición, la conexión cerebral y el flujo sanguíneo, según ha explicado Amanda J. Kiliaan, del Centro Médico de la Universidad de Radboud, en Holanda, durante las XIX Jornadas Internacionales de Nutrición Práctica, que se han celebrado en Madrid el pasado mes de febrero.

Hasta el momento Kiliaan ha analizado la influencia de la nutrición en la salud cognitiva en modelos animales con enfermedad de Alzheimer (EA), obesidad e ictus. “Hemos mostrado que eleva la cognición, el flujo sanguíneo cerebral y mejora las conexiones neuronales. En los estudios post-mortem observamos que se producía neurogénesis y nuevas sinapsis”.
El equipo de Kiliaan ha obtenido los mismos resultados en pacientes mayores en las primeras fases de EA: “Se ha observado una mayor cognición en ciertas tareas y la mejora de las redes neuronales con técnicas de imagen. La dieta puede ayudar en las primeras fases de la patología”.
La alimentación que recibieron ratones y humanos contenía componentes presentes en la dieta mediterránea: ácidos omega 3, aceite de oliva, ácidos oleicos, pequeñas cantidades de ácidos grasos saturados, antioxidantes, cereales, vitamina B12, B6 y uridina.
“En mi opinión se debería adoptar cuanto antes una dieta sana combinada con ejercicio -sus efectos serán mayores y acumulativos-. La nutrición no ayuda lo suficiente en EA, su efecto es pequeño si se ha desarrollado la patología y se debería empezar a tratar a los pacientes cuando debutan los déficits porque si no es demasiado tarde. La población subestima el poder de la dieta”. Además, ya hay evidencias de que los pacientes en estadios precoces de EA tienen menos B12 y omega 3, en comparación con la población sana.
Kiliaan está investigando la influencia de la obesidad en la adolescencia. “Tienen menos conexiones y materia blanca cerebral que en la misma población con normopeso. Si intervenimos ayudaremos a que haya menos Alzheimer, porque la obesidad es un factor de riesgo”. Además, el nuevo campo de estudio se centrará en el impacto de las adipocinas de la obesidad abdominal en el cerebro.

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