LA DIETA LUZÓN

 

AdelgazarPasos Dieta Luzón


La Dieta  Luzón se basa en un concepto gastronómico de la dieta, es decir, conciliando los sabores apetecibles con los elementos convenientes para adelgazar. Uno de los factores de gran número de tratamientos es la monotonía de los platos, en donde prevalece el fin dietético sobre el disfrute de los sentidos que es el fundamento de la gastronomía.

Sobre esta premisa se elaboran las dietas siempre partiendo de la base de que no todas las personas son iguales. Hay muchas diferencias en el comportamiento de los organismos a igualdad de sexo, edad, estatura y actividad física. Por esta razón, en la primera consulta se realizan: una historia clínica en la que se estudian los órganos, antecedentes familiares, alergias, enfermedades previas, gustos personales, y tipo de vida; un cuestionario de alimentación en el que el paciente refleja sus hábitos alimenticios previos; se efectúan medidas corporales, de peso y de tensión arterial; y se requiere una analítica hemática que, o bien aportará si no es de una antigüedad mayor a seis meses, o bien se le prescribirá si los parámetros que contenga no son suficientes a la vista de la historia clínica o si no cuenta con una analítica reciente.

Con toda esta información ya se está en condiciones de elaborar un tratamiento adecuado. En el plazo de unas 24 horas se entrega una dieta para una semana con cinco comidas diarias. Siempre se adecuará a los gustos y tipo de vida (comidas fuera de casa, etc.) se intentará incluir algunos de los “caprichos”: vino, chocolate, palomitas en el cine, etc. En caso de necesitar un tratamiento farmacológico, se prescribirá una vez se cuente con el resultado de la analítica.

Al finalizar la semana deberá acudir a la consulta para revisión, donde se analizará la pérdida/ganancia de peso (en función de lo que se busque) obtenida, se estudiará el nivel de motivación y las dificultades para llevar a cabo el tratamiento, en caso de que las hubiere. Cuando se haya alcanzado el peso deseado se realizará un tratamiento de mantenimiento en dos semanas consecutivas, en las cuales se irán aumentando las calorías de forma progresiva hasta llegar al nivel normal para cada persona. De este modo se evita la recuperación de peso, ya que, si se hace de forma brusca, el organismo tiende a ganar parte de lo que se le ha “robado”.

El fin último que se persigue es un adiestramiento nutricional de modo que, al finalizar el tratamiento, se haya aprendido a manejar los alimentos de forma adecuada y agradable para poder disfrutar comiendo sin recuperar/perder peso y estar en óptimo estado físico y psíquico.