LA ALIMENTACIÓN INFLUYE EN EL RIESGO DE ICTUS

Creado El 27 febrero, 2020 | 0 Comentarios

LA ALIMENTACIÓN INFLUYE EN EL RIESGO DE ICTUS

El Ictus (accidente cerebrovascular) puede ser de dos tipos: isquémico (por falta de riego por obstrucción de un vaso sanguíneo) o hemorrágico. Siendo el Ictus la segunda causa de muerte en el mundo, el 85% es de tipo isquémico y el 15% hemorrágico. Pues bien, por vez primera, un estudio ha analizado la influencia de la alimentación sobre cada uno de los dos tipos de accidente cerebrovascular: isquémico y hemorrágico. Los resultados muestran que la alimentación no influye de la misma forma en ambos tipos. Este nuevo estudio ha recopilado datos de más de 418.000 personas en nueve países europeos. El análisis se ha extraído de la cohorte EPIC (Investigación Europea Prospectiva sobre Cáncer y Nutrición), y cuyos resultados sean publicado en el European Heart Journal. Los resultados muestran que el consumo elevado de frutas, verduras, fibra, leche, queso o yogur disminuyen el riesgo de accidente cerebrovascular isquémico, no influyendo en el de tipo hemorrágico. Para Tammy Tong, la primera firmante del artículo, de la Unidad de Epidemiología del Cáncer de la Universidad de Oxford (UK), el hallazgo más importante del trabajo es que “el mayor consumo de fibra, frutas y verduras se asocia estrechamente con menor riesgo de accidente cerebrovascular isquémico, lo que respalda las pautas europeas actuales”. En el estudio se analizó la ingesta de carne y productos cárnicos (carne roja, carne procesada y aves de corral), pescado y productos pesqueros (pescado blanco y pescado graso), productos lácteos (leche, yogurt, queso), huevos, cereales y productos de cereales, frutas y verduras (combinadas y por separado), legumbres, nueces y semillas, y fibra dietética (fibra total y cereales, así como fibra de frutas y verduras). La importancia de la fibra La cantidad total de fibra ingerida (frutas, verduras, cereales, legumbres, nueces y semillas) está relacionada con el potencial de riesgo de ictus isquémico. Cada 10 g de fibra ingerida al día disminuye un 23% el riesgo Las frutas y verduras por sí mismas también reducen un 13% el riesgo por cada 200 g consumidos al día. Ningún alimento se relacionó un riesgo alto estadísticamente significativo de accidente cerebrovascular isquémico. La Sociedad Europea de Cardiología (ESC) y la Organización Mundial de la Salud recomiendan consumir al menos 400 g de frutas y verduras al día. Los cardiólogos europeos también aconsejan un consumo de 30-45 g de fibra diarios....

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SIETE CONSEJOS PARA LAS FIESTAS NAVIDEÑAS

Creado El 18 diciembre, 2019 | 0 Comentarios

SIETE CONSEJOS PARA LAS FIESTAS NAVIDEÑAS

1º.- ¿Cómo evitar la pesadez tras una comida navideña? La sensación de hinchazón o pesadez se produce por dos razones fundamentalmente: por exceso de llenado del estómago o por un elevado contenido graso de la comida. La grasa retarda el vaciado del estómago y, además, produce una incompetencia del cardias (la zona que evita que el contenido del estómago retroceda al esófago). Cuando la comida es muy copiosa y/o tiene mucha grasa, la sensación es de que la digestión no progresa, pudiendo acompañarse de reflujo. Ambas situaciones son muy incómodas y pueden fastidiarnos la tarde o la noche. El modo de prevenirlo en una comida navideña es hacer una revisión previa de todo el menú, prestando especial atención a los platos con mayor contenido graso: quesos, embutidos, patés, cordero, cochinillo, dulces navideños… Una vez identificados los alimentos más contundentes, encendemos el farolillo rojo para tomar unas cantidades muy discretas de esos platos, evitando dejarnos llevar por la conversación y la amplitud de la oferta gastronómica. Está comprobado que, cuantos más comensales, más se come. Otro tanto ocurre con la cantidad de alimentos que estén en una mesa. Por eso es muy importante antes de empezar a comer hacerse un “planning” mental de lo que realmente debemos comer. 2º.- Estrategias durante la comida Una vez sentados a la mesa y teniendo programado de antemano lo que pensamos comer, vamos espaciando los bocados. Como son comidas que se prolongan mucho, cuanto más distanciemos lo que vayamos comiendo, más tiempo damos a nuestro cerebro y a las hormonas y neurotransmisores que entran en juego durante la comida a ir percibiendo la sensación de saciedad, lo cual también contribuirá a que no nos excedamos. Además, alternamos los bocados con agua, que también colabora en ir llenando el estómago, favoreciendo la sensación de plenitud, pero sin pesadez. Si hay algún plato vegetal en el menú, aunque no sea el más atractivo, es importante que lo tomemos. Los vegetales, además de nutrientes imprescindibles, aportan fibra que hará más amigable la digestión y favorece el buen estado de la microbiota intestinal, además de cooperar en la saciedad. 3º.- El desayuno de ese día El desayuno no se debe modificar mucho respecto al que hagamos normalmente (salvo que sea un desayuno muy potente). En términos generales, el tiempo que transcurra entre el desayuno y la comida es más que suficiente para haberlo digerido y, además, es más interesante llegar a la comida sin un apetito voraz para no abalanzarnos sobre los platos y poder poner en práctica las recomendaciones anteriores. 4º.- La cena tras la comida navideña La cena dependerá de hasta qué punto hemos sido capaces de mantener la situación bajo control. En realidad, nuestro cuerpo nos lo irá indicando. Como normalmente estas comidas se prolongan fácilmente hasta media tarde, muy posiblemente a la hora de cenar no tengamos apetito. En este caso, podemos obviar la...

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¿Comer sano es caro?

Creado El 26 septiembre, 2019 | 0 Comentarios

¿Comer sano es caro?

La Dieta Mediterránea es el patrón de comida más saludable reconocido a nivel mundial. A grandes rasgos, consiste en tomar una gran cantidad diaria de verduras, hortalizas, frutas; legumbres con frecuencia, cereales, a ser posible integrales, frutos secos, pescados más que carnes rojas, lácteos, huevos y aceite de oliva virgen extra. Si analizamos los ingredientes por separado, las verduras y hortalizas no son precisamente baratas, sobre todo si hablamos de una familia promedio de cuatro personas. ¿Cómo hacer posible el tomar la cantidad diaria recomendada y ahorrar al mismo tiempo? Hay dos opciones: Comprar productos de cercanía directamente a los productores (mercadillos, etc.). La otra, son las verduras congeladas, que conservan perfectamente todas sus propiedades desde el punto de vista nutricional y son francamente más asequibles. Unas judías verdes nos pueden costar la quinta parte que frescas, las espinacas, la décima parte… Además, esta última alternativa también nos ahorra el tiempo de limpiarlas, trocearlas, etc., y se puede recurrir también a verduras ya mezcladas, ampliando la gama de nutrientes en un mismo plato. En cuanto a la fruta, además de la compra de proximidad al origen, también las hay congeladas, si bien es cierto que la mayoría pierde bastante a nivel gastronómico con este procedimiento, pero sus propiedades permanecen inalteradas e, incluso, a veces están mejor en ese sentido porque no siempre la fruta que encontramos está recién cosechada. No digamos ya si proceden de puntos muy lejanos, que, además de no ser sostenible, van perdiendo contenido en vitaminas. Las legumbres secas no son un producto especialmente caro y son un alimento con una considerable cantidad de nutrientes. La única pega es que su contenido proteico no llega a tener un alto valor biológico, es decir, que nos sirva para fabricar estructuras en nuestro cuerpo; pero este inconveniente se soluciona añadiendo al mismo plato algún cereal: arroz, maíz…, que aporta lo que les falta a las legumbres. (En la postguerra española a las lentejas con arroz se las llamaba “el filete del pobre”). Respecto al pescado, conviene tomar al menos tres veces por semana pescado azul. Dentro de éstos, la gama de precios es enorme: desde el pez espada, atún, salmón, bonito o salmonetes hasta los boquerones, sardinas, jureles, melvas, caballas o palometa. Tiene el inconveniente de la breve conservación en nevera; pero, una vez más, para eso está el congelador si no tenemos tiempo de acudir tantas veces al mercado. Una buena solución si lo hemos comprado fresco es congelarlo una vez cocinado y, de este modo, se altera mucho menos su textura. Aprovecho para remarcar que el pez espada y el atún, al ser pescados que viven muchos años en aguas muy profundas, van acumulando una cantidad importante de metales pesados, por lo que su consumo debe espaciarse. Las mujeres embarazadas y los niños no los deben consumir por este motivo. No hay que confundir el atún...

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El consumo de leche y queso se asocia a disminución del riesgo de cáncer colorrectal

Creado El 10 julio, 2019 | 0 Comentarios

El consumo de leche y queso se asocia a disminución del riesgo de cáncer colorrectal

Investigadores del Ciber de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (Ciberobn), de la Unidad de Nutrición Humana de la Universidad Rovira i Virgili y el IISPV han llevado a cabo una revisión sistemática y un metanálisis de la literatura relativa a estudios epidemiológicos relativos a la asociación entre consumo de lácteos y el riesgo de cáncer colorrectal. Este estudio se ha publicado en Advances in Nutrition y llevado a cabo por la investigadora predoctoral Laura Barrubés y dirigido por la investigadora Nancy Babio y el catedrático Jordi Salas. Tras revisar 29 artículos que incluyen más de 22.000 casos de cáncer colorrectal, han podido concluir que un consumo más elevado de lácteos se asocia a una disminución del 20% del riesgo de desarrollar cáncer colorrectal respecto de un consumo bajo. En el caso de la leche desnatada, un consumo alto se asoció a una reducción del 18% de riesgo de desarrollar este tipo de cáncer en cualquier de sus localizaciones anatómicas: colon y recto. En cuanto al queso, se asocia con una reducción del cáncer de colon proximal Respecto al consumo de otros tipos de lácteos, como el yogur o la leche fermentada, no se pudo apreciar ningún efecto favorable o adverso sobre este tipo de cáncer. Tampoco se observó que los lácteos con un mayor contenido en grasa, como la leche o el yogur entero, se asociaran con un incremento del riesgo de cáncer colorrectal. Como posibles responsables de este efecto protector se sugiere el calcio, que podría ejercer mediante diferentes mecanismos una acción antitumoral. Además, otros componentes presentes en los lácteos como el ácido butírico, la lactoferrina, el ácido linoleico conjugado y la vitamina D también podrían tener un efecto protector. Los responsables del estudio concluyen que, si bien estos resultados muestran que la leche desnatada se asocia a un menor riesgo de cáncer colorrectal, los resultados no muestran un riesgo derivado del consumo de lácteos enteros. Por lo tanto, no hay motivo para desaconsejarlos. Aunque habrá que realizar más estudios al respecto, a la vista de los beneficios observados por el consumo de los lácteos, parecería razonable promover el consumo de leche....

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La percepción del sabor y el peso tienen una relación inversa

Creado El 28 junio, 2019 | 0 Comentarios

La percepción del sabor y el peso tienen una relación inversa

Así lo demuestra un estudio llevado a cabo por el Centro de Investigación Biomédica en Red en su área de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición, en colaboración con el Human Nutrition Research Center de Boston (USA), publicado recientemente en American Journal of Clinical Nutrition. La Dra. Corella, coordinadora del estudio,  afirma que “Se ha demostrado por primera vez en humanos una fuerte asociación inversa entre percepción del sabor y peso corporal… Al mismo tiempo que se publicaban nuestros resultados, también se han hecho públicos cuatro artículos de otros grupos internacionales de investigación, tanto básicos como clínicos, que llegaron a conclusiones complementarias a las nuestras y que, por tanto, permiten consolidar nuestros hallazgos”. También han comprobado que la mayor o menor percepción de cada sabor contribuye a determinar las preferencias y el consumo de alimentos: las personas que perciben menos el sabor salado añaden más sal a la comida y quienes perciben más el sabor dulce tienen menos preferencia por este sabor (posiblemente porque les empalaga antes), consumiendo menos productos azucarados. Los resultados de estas investigaciones ponen de manifiesto que los sabores, además de proporcionar placer y satisfacción, contribuyen a incrementar el nivel de saciedad, por lo que las dietas para perder peso no solo tienen que ser nutricionalmente saludables en energía y nutrientes, sino que también deben resultar sabrosas para lograr el objetivo buscado, que no es otro que  la adherencia a la dieta, la perseverancia en el tiempo, y la aceptación de ese patrón gastronómico para modificar los hábitos previos no...

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