¿Comer sano es caro?

Creado El 26 septiembre, 2019 | 0 Comentarios

¿Comer sano es caro?

La Dieta Mediterránea es el patrón de comida más saludable reconocido a nivel mundial. A grandes rasgos, consiste en tomar una gran cantidad diaria de verduras, hortalizas, frutas; legumbres con frecuencia, cereales, a ser posible integrales, frutos secos, pescados más que carnes rojas, lácteos, huevos y aceite de oliva virgen extra. Si analizamos los ingredientes por separado, las verduras y hortalizas no son precisamente baratas, sobre todo si hablamos de una familia promedio de cuatro personas. ¿Cómo hacer posible el tomar la cantidad diaria recomendada y ahorrar al mismo tiempo? Hay dos opciones: Comprar productos de cercanía directamente a los productores (mercadillos, etc.). La otra, son las verduras congeladas, que conservan perfectamente todas sus propiedades desde el punto de vista nutricional y son francamente más asequibles. Unas judías verdes nos pueden costar la quinta parte que frescas, las espinacas, la décima parte… Además, esta última alternativa también nos ahorra el tiempo de limpiarlas, trocearlas, etc., y se puede recurrir también a verduras ya mezcladas, ampliando la gama de nutrientes en un mismo plato. En cuanto a la fruta, además de la compra de proximidad al origen, también las hay congeladas, si bien es cierto que la mayoría pierde bastante a nivel gastronómico con este procedimiento, pero sus propiedades permanecen inalteradas e, incluso, a veces están mejor en ese sentido porque no siempre la fruta que encontramos está recién cosechada. No digamos ya si proceden de puntos muy lejanos, que, además de no ser sostenible, van perdiendo contenido en vitaminas. Las legumbres secas no son un producto especialmente caro y son un alimento con una considerable cantidad de nutrientes. La única pega es que su contenido proteico no llega a tener un alto valor biológico, es decir, que nos sirva para fabricar estructuras en nuestro cuerpo; pero este inconveniente se soluciona añadiendo al mismo plato algún cereal: arroz, maíz…, que aporta lo que les falta a las legumbres. (En la postguerra española a las lentejas con arroz se las llamaba “el filete del pobre”). Respecto al pescado, conviene tomar al menos tres veces por semana pescado azul. Dentro de éstos, la gama de precios es enorme: desde el pez espada, atún, salmón, bonito o salmonetes hasta los boquerones, sardinas, jureles, melvas, caballas o palometa. Tiene el inconveniente de la breve conservación en nevera; pero, una vez más, para eso está el congelador si no tenemos tiempo de acudir tantas veces al mercado. Una buena solución si lo hemos comprado fresco es congelarlo una vez cocinado y, de este modo, se altera mucho menos su textura. Aprovecho para remarcar que el pez espada y el atún, al ser pescados que viven muchos años en aguas muy profundas, van acumulando una cantidad importante de metales pesados, por lo que su consumo debe espaciarse. Las mujeres embarazadas y los niños no los deben consumir por este motivo. No hay que confundir el atún...

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