La dieta mediterránea se asocia con menor riesgo de depresión

Creado El 3 octubre, 2018 | 0 Comentarios

El llevar una dieta saludable, concretamente, la Dieta Mediterránea con un elevado consumos de alimentos vegetales, y evitar ingerir alimentos procesados azucarados (que promueven la inflamación) se asocia con un menor riesgo de sufrir depresión, tal y como confirma un estudio realizado por la University College (Reino Unido).

Este equipo, tras revisar  41 estudios publicados en lengua inglesa en los que se buscaba determinar la relación entre dieta y salud mental,  concluyen que se dispone de más datos que confirman que llevar una dieta saludable no sólo mejora la salud física, sino también la mental. Los trabajos que han revisado son exclusivamente los llevados a cabo con población sana, no fumadores, no inactivos físicamente y sin sobrepeso u obesidad.

Camille Lassale, directora del estudio afirma que la Dieta mediterránea proporciona la evidencia más consistente del impacto de la dieta en la depresión, además de ser la más estudiada. Esta dieta aporta un gran número de alimentos con efecto antiinflamatorio, como los huevos, grasa de pescado, frutas, vegetales, legumbres, frutos secos y aceite de oliva.

La comida procesada rica en grasas trans, grasas saturadas y azúcares refinados tiene un elevado efecto proinflamatorio.

Comparando ambos tipos de dieta, se puede afirmar que hay una relación inversa entre la depresión y la dieta antiinflamatoria. A mayor adherencia a este tipo de dieta, menor índice de depresión.

Las posibles razones de esta relación serían que una dieta con alto contenido vegetal aporta fibra, vitaminas del grupo B y polifenoles que podrían tener un impacto directo sobre la estructura y función del cerebro, así como sobre los neurotransmisores. Por otro lado, muchos alimentos incluidos en la dieta mediterránea son ricos en ácidos grasos poliinsaturados omega-3 que, además de ser antiinflamatorios, también reducen el estrés oxidativo y “pueden tener efectos directos sobre la plasticidad de las células cerebrales”. Otra posibilidad es que afecte positivamente al eje microbiota-intestino-cerebro, modulando la relación entre las bacterias intestinales y el cerebro.

En definitiva, el análisis de todos estos estudios abre el camino para desarrollar ensayos clínicos encaminados a establecer una dieta saludable que contribuya a prevenir la depresión.

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