¿Sabías que una correcta nutrición nos ayuda a prevenir infecciones?

Según un reciente trabajo publicado en la revista Nutrients, a las pautas del lavado de manos y vacunas, los responsables de Salud Pública deberían añadir una serie de recomendaciones nutricionales para lograr una buena prevención de la propagación de enfermedades infecciosas. El trabajo, liderado por Adrian Gombart (Instituto Linus Pauling de la Universidad Estatal de Oregón, EEUU) afirma lo siguiente: “El papel que juegan las vitaminas C y D en la inmunidad es particularmente conocido. La vitamina C tiene funciones en varios aspectos de la inmunidad, incluido el crecimiento y la función de las células inmunes y la producción de anticuerpos. Los receptores de vitamina D en las células inmunes también afectan su función. Esto significa que la vitamina D influye de forma importante en la respuesta a las infecciones”.

El problema es que un importante porcentaje de la población no toma la cantidad necesaria de dichos nutrientes, lo que disminuye su resistencia a las infecciones. Por este motivo, los investigadores defienden la necesidad de un suplemento diario multivitamínico en casos donde la alimentación no sea correcta. Obviamente, si la dieta es adecuada, estos suplementos no son necesarios.

¿Qué alimentos son una fuente natural de Vitaminas C y D?

Vitamina C o ácido ascórbico: lo primero que debemos saber sobre este nutriente es que se desnaturaliza a una temperatura superior a 60ºC (es decir, al cocinarse), y también desaparece cuando los vegetales están almacenados durante un periodo relativamente prolongado. Por ello, es fundamental consumir estos alimentos en crudo y lo más recientemente cosechados para que esta vitamina esté presente.

Las principales frutas y verduras con mayor contenido en Vitamina C son: los cítricos (naranja, limón, mandarina y pomelo), el kiwi, el mango, la papaya, la piña, algunos frutos del bosque (fresas, frambuesas, moras y arándanos), la sandía, el melón, el caqui, algunas coles (coles de Bruselas, brócoli y coliflor), los pimientos rojos y verdes, verduras de hoja (espinaca, repollo y nabo verde, entre otros) y los tomates.

Vitamina D: esta vitamina necesita activarse con la radiación UV para ser eficaz, por lo que, además de consumir alimentos que la contengan, es necesario exponer la piel al sol a diario y un mínimo de 15 minutos (dependiendo de la cantidad de superficie expuesta). Además, la vitamina D es liposoluble, lo que quiere decir que se encuentra en la grasa del alimento que la contiene. Esto significa que en los lácteos desnatados (la leche de vaca es una funte natural de este nutriente), desaparece la Vitamina D.

Los alimentos con mayor contenido en Vitamina D son: pescados azules (salmón, caballa, atún, bonito, sardina, boquerón, jurel, trucha…), el hígado de vaca, la leche y los derivados lácteos (yogur, queso, kéfir…), la yema de huevo, los frutos secos (nueces, almendras, pipas de girasol…), el marisco, los moluscos, el aguacate, las setas o el germen de trigo.

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Disclaimer

Nutrients. 2020;12(4):E1181. Published 2020 Apr 23. doi:10.3390/nu12041181

Imagen: freepik.es, por whatwolf

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